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lunes, 6 de abril de 2015

El ilustrador de la semana: Gabriel Pacheco, azul profundo


Como no hay un solo azul en el cielo o en el mar, no hay un solo azul en la obra del ilustrador mexicano Gabriel Pacheco. Está el azul vivo de un río, una fuente o una gotera en El hombre de agua (Kalandraka); el azul perfumado de sal, frío glaciar y aventura que inunda las páginas de Moby Dick (Hueders); el azul mineral y sagrado de 12 poemas de Federico García Lorca (Kalandraka); el azul que es nostalgia, olvido y reencuentro, en Arenas movedizas (FCE); el azul que tiñe de cielo los muros y los abre hacia el infinito en Taller de corazones (OQO); el azul que es soledad y fantasía en su adaptación de La Sirenita de Andersen o es sabiduría sigilosa en su pantera Bagheera para El libro de la selva (Sexto Piso).


Probablemente  ni siquiera se trate de un color, sino más bien de un personaje, un arlequín de cobalto (pensando en Picasso), una Venus eléctrica (evocando a Klein) que va saltando de libro y en libro con la libertad de una gota de lluvia, el ímpetu de una marea o la fuerza arrolladora de un lágrima. Incluso puede que se trate sencillamente de un estado de ánimo, que vibra, suave o intenso, silencioso o estridente, en sintonía con el texto y con las emociones del lector. “Una manera de adjetivar las cosas”, como dice el propio ilustrador en referencia a su personal manera de utilizar los colores.




Lo cierto es que el azul es el gran protagonista de la obra de Pacheco y está así para hablarnos en un idioma antiguo y poderoso, arrastrarnos en una corriente de sensaciones que apenas podemos describir con palabras.  Una fuerza tal vez secretamente emparentado con el Azul de nuestros antepasados mapuches, el color, en palabras del  poeta Elicura Chihuailaf, “de origen y destino”,  el “color que habita nuestro espíritu y nuestro corazón”.  

Por Claudio Aguilera

Para saber más
Sitio oficial de Gabriel Pacheco.  Aquí.
Una entrevista en profundidad a Gabriel Pacheco en Anormalmag. Aquí. 
Entrevista realizada por Fundación La Fuente durante la visita de Gabriel Pacheco a Chile invitado por PLOP! Galería. Aquí.
Una conversación con Javier Sobrino. Aquí.
Un cortometraje en honor a su libro El hombre de agua. Aquí. 


lunes, 30 de marzo de 2015

El ilustrador de la semana: Diego Bianki



En la larga y fructífera historia de la ilustración latinoamericana no son escasos los autores que han desarrollado una obra fecunda, de riqueza expresiva y desbordante talento técnico. Sin embargo, son menos aquellos que, además de poseer estas características, han sido un aporte al desarrollo integral de la disciplina, a su difusión fuera de nuestras fronteras y a su consolidación en tanto práctica y discurso.
El ilustrador, diseñador y editor argentino Diego Bianki es sin duda uno de ellos. A lo largo de su carrera ha demostrado una enorme coherencia al trazar un camino en el que la ilustración es ante todo un modo de comunicación que se nutre de un arsenal de técnicas y soportes en constante renovación y obliga a sus autores a evitar la seguridad de la forma aprendida para buscar siempre un nuevo límite que cruzar.


Desde el grafismo callejero y espontáneo de los años de Lápiz Japonés a los coloridos trazos de un libro como Abecedario, pasando por la resignificación de etiquetas, boletos y otros papeles fútiles que atesora en sus croqueras y toman nueva vida en títulos como Candombe y Buenos Aires, o el uso de la fotografía en Con la cabeza en las nubes, de cajas recicladas y pintadas que sirven para hablar de inclusión y diferencia en Rompecabezas, de tipografías magnificadas y trozos de revistas descontextualizadas para sus colaboraciones con la prensa, Bianki experimenta sin fatigarse y se apropia de los elementos que lo rodean para descubrir nuevas maneras de llegar -y nutrir- al lector.


Por Claudio Aguilera

Para saber más
Página persona de Diego Bianki: www.diegobianki.com
Sitio de Pequeño Editor: www.pequenoeditor.com
Una extensa entrevista sobre uno de los temas recurrentes de Bianki: el carnaval. Aquí.

El arte desarma tu cabeza, una actividad creada por Diego Bianki que ha reunido en más de una decena de ciudades latinoamericanas a ilustradores y niños. Aquí. 

martes, 24 de marzo de 2015

El ilustrador de la semana: Květa Pacovská: cada libro una obra de arte



Para hablar de la obra de la ilustradora checa Květa Pacovská (1928) hay que hablar de pintura. Porque cada una de sus obras es un paseo por la historia de las vanguardias y entre sus páginas no es difícil hallar a Mondrián, la Bauhaus, el cubismo, Matisse, Miró, Kandisky, el minimalismo, y Malévich y los suprematistas rusos.

Ese coro de artistas que ha marcado la visualidad universal hablan a través de las páginas de Pacovská al ritmo de colores intensos pero limitados, filosas geometrías, líneas juguetonas y texturas sorprendentes. Siendo ella misma una renombrada pintora y escultora ha logrado traficar en sus libros las riquezas y complejidades del arte moderno sin perder de vista el deleite de una buena historia, la alegría de experimentar ni el atractivo que provoca un carismático personaje, siempre gracias a su sensibilidad para modular las formas y organizar aquello que parece ser una explosión de figuras.

“He intentado hacer los libros como objetos de arte en papel, como pequeños museos para la palabra y las imágenes. Siempre procuro hacer mi trabajo en dirección hacia un objeto de arte. Sé que ese no es el camino para todo el mundo pero es exactamente mi camino”, ha dicho y sus títulos lo demuestran. En cada uno de ellos hay un desafío a la mirada y una invitación a dejar que el arte entre en nuestras vidas a través de los cinco sentidos. Y lo mejor de todo, que se quede para siempre junto a nosotros.

Por Claudio Aguilera

Para saber más
Una interesante entrevista realizada por el escritor Javier Sobrino. Aquí
Un amplio recorrido por su obra en el sitio Fishink. Aquí 
Una de sus tempranas obras. Aquí
Un sorprendente documental que enfrenta a niños con la obra de Květa Pacovská. Aquí 

martes, 10 de marzo de 2015

El ilustrador de la semana: Claudio Romo, coleccionista de quimeras

Artista visual, grabador e ilustrador, Claudio Romo se ha dedicado a explorar aquel misterioso espacio que se perfila entre lo fantástico y lo real. Con un insuperable manejo de la línea y el color, ha desarrollado un vastísimo catálogo de personajes y seres míticos que a través de sus prodigiosos dibujos renacen una y otra vez en medio de nuestra cotidianidad.
Sus fascinantes criaturas, hermosas y terroríficas al mismo tiempo, deambulan libres en publicaciones como El álbum de la flora imprudente y Bestiario: animales reales fantásticos (LOM), o Monstruos mexicanos (Conaculta). En ellos, el dibujante hace referencia a los naturalistas, enciclopedistas, exploradores y navegantes del pasado, quienes en su afán por comprender el mundo dejaron testimonio de sus viajes, descubrimientos e investigaciones a través de una abundante documentación gráfica.
Pero ya se entenderá que la búsqueda de Romo es inversa. Él se adentra en territorios imaginarios para traer al mundo seres forjados en los miedos de la humanidad, recurrentes a través del tiempo y las culturas, y para demostrar que todo lo que creemos ahora real, fue ya antes soñado. Al mismo tiempo, su obra es una reivindicación del libro ilustrado y de su capacidad de transmitir ideas y llevar la capacidad subversiva de la creación a nuevos públicos.

Por Claudio Aguilera

Para saber más
Sitio oficial del ilustrador. Aquí.
Entrevista sobre su labor como editor en Mesagrafica.cl. Aquí.
Entrevista audiovisual realizada por Fundación La Fuente. Aquí.
Perfil publicado por la revista especializada Había Una Vez. Aquí.

En PLOP! Galería podrás encontrar las principales publicaciones de Claudio Romo, además de una amplia variedad de obras en diversos formatos y técnicas.

lunes, 23 de febrero de 2015

El ilustrador de la semana: Gorey en un mundo gore


Rodeado de gatos y libros. Dibujando distraído en un papel. Haciendo las compras, en una presentación de títeres, arriba de un escenario. Pensativo, a momentos cansado o simplemente aburrido. Es el Edward Gorey que retrata la cámara de Christopher Seufert, quien desde hace varios años prepara un documental sobre los últimos días del dibujante. Lejos de la imagen de sí mismo que construyó, sin los aparatosos abrigos de piel que solía lucir con insolencia, en las imágenes se muestra de polera o camisa, cotidiano y cercano. Incluso a pesar de su singular aspecto marcado por su gran porte, su calva y barba, sus manos cuajadas de anillos y esos aros en la oreja más propios de un corsario del siglo XVII que de uno de los ilustradores más reconocidos del siglo XX, parece estar despidiéndose.

Quizá a esa altura Gorey ya venía de vuelta. El 22 de febrero habría cumplido 90 años. Pero el maestro del humor negro se negó a vivir en nuestro caótico siglo y decidió, convenientemente, fallecer en abril de 2000 ahorrándose ver cómo su figura se transformaba en una personalidad de culto, el gótico victoriano en una moda y la muerte infantil en un espectáculo televisado.
Su fama no ha dejado de crecer y a la iniciativa fílmica, que finalmente debería estrenarse este año, se suman la transformación de su casa en un museo dedicado a su memoria, las abundantes reediciones de sus libros, una creciente cantidad de seguidores dispuestos a comprar desde muñecos hasta joyas, jabones y relojes con sus dibujos, y una ya asentada influencia en creadores como el cineasta Tim Burton, el escritor Neil Gaiman o los ilustradores McBess y Shaun Tan. 

Para explicar porque nos sigue fascinando la obra de Gorey no basta con evocar su trazo sofisticado, la elegante precisión de su escritura, el desparpajo de sus historias ni su impredecible imaginación. Muy por el contrario, es posible que sus libros se hayan transformado en un espacio de contención en un mundo que hace tiempo es mucho peor que cualquiera de las delirantes pesadillas que plasmó.

A pesar de que en sus libros
mueren niños pequeños de las más insensatas maneras, víctimas de un destino desdichado, siempre hay algo de humor, algo de ternura que nos pone a salvo. Son muertes sin crueldad, sin morbo ni deleite. Ni siquiera es macabro en el sentido estricto de la palabra. Es una simple constancia de la fragilidad de la vida, una inquietud, con escalofríos y risa nerviosa incluidas, que se termina a la hora en que se termina la lectura. 


La realidad que nos ha tocado vivir es muy distinta. En pleno siglo XXI la matanzas de menores, los bombardeos a distancia sobre escuelas, los trabajos forzados, la falta de educación, la desigualdad extrema, los raptos, la mutilaciones, el tráfico de seres humanos, la prostitución, la pedofilia y el hacinamiento siguen presentantes y no basta con dar vuelta la página para que finalicen. Están ahí afuera y nos llevan, una y otra vez, a buscar refugio en las imágenes de Gorey.

Por Claudio  Aguilera

Para conocer más
Edward Gorey Documentary de Christopher Seufert Aquí
Casa Museo de Edward Gorey Aquí
Una divertida animación para una serie de televisión basada en los dibujos de Gorey Aquí

Libros disponibles en PLOP! Galería
El zoo absoluto (libros del Zorro Rojo)
El ala oeste (Libros del Zorro Rojo)
El wuggly ump (Libros del Zorro Rojo)
 

lunes, 16 de febrero de 2015

El ilustrador de la semana: Tomi Ungerer, más allá del bien y del mal


Han pasado más de cincuenta años desde que el ilustrador francés Tomi Ungerer (1931) publicó su libro Los tres bandidos. A pesar del tiempo, recorrer sus páginas sigue siendo una experiencia conmovedora. La fuerza del trazo sigue intacta. Los azules y negros que llenan las páginas no han dejado de vibrar. La simpleza minimalista de la composición redobla su impacto en medio de la estridencia visual de nuestros días.  Y, por supuesto, está la historia. Un relato que sin perder nada de su humor ni caer en sensiblerías, al fin y al cabo los protagonistas son tres feroces ladrones dispuestas a emboscar y desvalijar a sus víctimas, pone en cuestionamiento los prejuicios de una sociedad que con demasiada facilidad separa el bien del mal.


Conociendo un poco más de su historia tal vez no debe extrañar. Huérfano desde muy pequeño, vivió la Segunda Guerra Mundial y debió lidiar con una infancia marcada por su origen alsaciano, lo que lo llevó a ser siempre un extranjero en su propio país, un tema presente en su obra infantil. En Crictor (1958), por ejemplo, los habitantes de un pequeño pueblo francés descubrirán lo útil que puede ser tener una boa de mascota, mientras que en Adelaida (1959), un canguro alado demostrará que, al fin y al cabo, lo que todos buscamos en un poco de amor, y en Hombre Luna (1967), un visitante del espacio tendrá que aprender que la vida en la Tierra es bastante más ingrata de lo que parece desde lejos.
Esa intención de hablar del mundo que lo rodea, romper tabúes y provocar al lector no sólo quedó plasmada en los libros para niños. Irreverente, vanguardista y filántropo, Ungerer participó en decenas de campañas en contra de la guerra, la discriminación y la violencia,  colaboró con innumerables revistas con causticas viñetas de humor político y desprejuiciados dibujos eróticos, y se ha dedicado en el último tiempo a organizar campañas en beneficio de niños huérfanos y ex drogadictos. En definitiva, un ilustrador, al igual que sus personajes, único y entrañable.

Por Claudio Aguilera

Para saber más
- En PLOP! Galería encuentras los libros
-          Los tres bandidos (Kalandraka)
-          Adelaida (Kalandraka)
-          El hombre niebla (Lóguez)
- Página oficial de Tomi Ungerer. Aquí
- Perfil del autor realizado por Ana Tarambana, especialista en LIJ. Aquí
- Un completo documental sobre la vida y obra de Tomi Ungerer que recoge más de 40 horas de entrevistas. Aquí
- Gran parte de la obra de Tomi Ungerer se conserva en Estrasburgo, Francia, conservado por el Centro internacional de Ilustración. Aquí 
- Actualmente el Drawning Center de Nueva York presenta una retrospectiva consagrada al ilustrador. Aquí 

lunes, 9 de febrero de 2015

Quentin Blake y la ilustración como escritura


Si hay una gran dupla en la literatura infantil y juvenil esa es sin duda la formada por Roald Dahl y Quentin Blake. El autor de clásicos como Charlie y la fábrica de chocolate y Matilda, encontró en el ilustrador la dupla perfecta para sus personajes alejados de las convenciones, horribles cuando la ocasión lo amerita, imperfectos la mayoría de las veces, siempre con un toque de ironía y nunca carentes de cierta sensibilidad que nada tiene que ver con la sensiblería.

Cuando el escritor se dejaba llevar por los aspectos más oscuros de sus relatos, el ilustrador respondía con un toque de ligereza y libertad que lograba volver a equilibrar la situación. De la misma manera, al humor e imaginación desbordados de Dahl, Blake supo corresponder con un trazo ágil y nervioso, que parece aún hoy haber congelado el frenético movimiento de los protagonistas para poder deleitarnos con sus atuendos estrafalarios, sus rostros expresivos y esa sensación de desastre inminente que siempre transmiten las novelas del escritor. “Es como dirigir una obra de teatro, donde además te toca diseñar el decorado e interpretar todos los papeles", ha señalado el dibujante al referirse a su labor.



Esta vivacidad y sencillez que presentan las ilustraciones de Blake podría para algunos caer incluso en la desprolijidad.  Pero no hay que engañarse. Ilustrador de más de 300 libros, varios de ellos completamente de su autoría, docente durante décadas y profundamente reflexivo, planifica detalladamente cada una de sus obras, preocupándose de que la expresión de los rostros, los ambientes e incluso la técnica a utilizar respondan bien al espíritu del texto.


De esta manera logra que cada uno de sus dibujos sean, en sus propias palabras, “una forma de escritura”, que revela perfectamente una intencionalidad narrativa sin perder su carácter espontáneo. Porque si hay un gran acierto en Blake es poder concentrar toda la energía y expresividad  de un relato, sea propio o ajeno,  en un par de líneas de tinta, unas pinceladas de acuarela, algunas narices en forma de u y la fluidez de un trazo que no le teme a los errores y avanza con el ímpetu de un río que sabe cómo llegar al mar sin nunca dejar que parezca fácil, divertido y encantador.

Por Claudio Aguilera

Para saber más

Imperdible y muy completo sitio oficial del ilustrador, donde además es posible encontrar sus consejos sobre ilustración, tarjetas de saludo y fondos de pantallas. Aquí

Un excelente video para conocer el estudio y forma de trabajo de Blake. Aquí

Recientemente el ilustrador inauguró en Londres la House of illustration, un espacio para la difusión y reflexión sobre la disciplina. Aquí

Un completo análisis sobre su obra y la del escritor Roald Dahl en un número especial de la revista Peonza. Aquí

Dos libros disponibles en PLOP! Galería:
- 1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer, que cuenta con prólogo de Blake.

- Solo se es joven una vez... dos veces  (Océano Travesía), un libro sin texto  sobre las oportunidad que da la vida.

lunes, 2 de febrero de 2015

El ilustrador de la semana: Roberto Innocenti


Para el ilustrador Roberto Innocenti (Italia, 1940) el estilo es el peor enemigo de un creador, por eso se esfuerza en que cada uno de sus libros sea distinto al anterior y, sobre todo, para dejar que cada texto le susurre al oído cómo debe ser contado. Sin embargo, hay en sus obras factores comunes: su gusto por el detalle, un deleite por los planos cinematográficos y las referencias pictóricas, cierta atmósfera cargada de dramatismo y, lo más evidente, su capacidad de crear una ilusión de realidad que atrapa.




Pero más que dejarse llevar por el efectismo de la figuración, lo que hace un autor como Innocenti es usar la realidad para clavar en nuestras vidas los relatos que nos cuenta. Gracias a ese afán un cuento como Caperucita roja vuelve a ser una advertencia sobre los peligros de la vida, su Pinocho es una llamado ante la vulnerabilidad de la infancia, su Cenicienta una alegoría sobre la fugacidad de la belleza y su libro El último refugio, donde se reúnen diversos personajes literarios, una prueba de lo presente que está la imaginación en nuestra vida cotidiana.


Por otra parte, el autor también es capaz de revertir el camino en libros como La historia de Erika y Rosa Blanca, ambas inspiradas en el Holocausto nazi, o La casa, que da cuenta de un siglo de cambios en el paisaje y sociedad. En ellos Innocenti introduce ficción en la realidad para recordarnos que el dolor y la esperanza de los otros es también nuestro dolor y nuestra esperanza. O como el mismo dice “para alimentar las preguntas” de los lectores, ya sean niños o grandes.

Por Claudio Aguilera

Para conocer más

Web oficial del autor www.robertoinnocenti.com/


Libros disponibles en PLOP! Galería

La casa (Kalandraka)
La niña de rojo (Kalandraka)
Rosa Blanca (Loguéz Ediciones)
El último refugio (FCE)