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lunes, 13 de abril de 2015

El ilustrador de la semana: Fernando Krahn, el mundo en una gota de tinta


Entre la contingencia y los cuestionamientos vitales, entre la risa interior y la fantasía sin contrapesos, entre la ilustración para libros infantiles, las coloridas animaciones y el sarcasmo estremecedor, Fernando Krahn (Santiago, 1935 - Barcelona, 2010), el más internacional de los dibujantes chilenos, supo mantener su identidad sin importar el territorio que pisara o el soporte en el que sus trabajos se publicaran.


Con una carrera extraordinaria que lo llevó a colaborar con las más prestigiosas revistas y editoriales de Europa y Estados Unidos, el artista, como escribió Miguel Rojas Mix, siguió “como un rastreador la pista de la anécdota para descubrir debajo de la ordinariez de lo cotidiano, o de las angustias del sueño, la esencia de lo humano”.

Pese su prestigio internacional -o quizá por eso mismo- su propia pista se pierde en los borrosos, y todavía poco iluminados recovecos de la historia de la ilustración chilena, ocultando su figura tras un velo de desconocimiento y falta de material. 

El libro Los mundos de Krahn (Lom Edciones), de Andrés Borlone, presentado poco tiempo después de su muerte vino a cambiar la situación. Con una edición de cuidada factura y no muy habitual preocupación por los detalles, el libro despliega con exquisitez su trabajo, vida y contexto, para mostrar a través de generosos ejemplos la profundidad de una obra sencillamente inagotable.


Desde entonces, no ha dejado de crecer el interés por su trabajo. La editorial Kalandraka ha vuelto a poner en circulación sus libros para niños, entre ellos clásicos como ¿Quién ha visto las tijeras?, El señor Top y Huella Gigantes, y algunos de los más de 30 libros que hizo junto a María de la Luz Uribe, escritora y compañera de toda la vida, mientras que, por estos días, una gran muestra retrospectiva recorre distintas ciudades de España presentando gran parte de su diverso e inclasificable legado.
Aún queda mucho Fernando Krahn por descubrir. Pero su voz, a cinco años de su fallecimiento, continúa escuchándose clara y llena esperanza y de cariño por el oficio de ilustrar: “En mi trabajo ha sido fundamental la constancia. Sin ella estás perdido. Tengo que tener la confianza de que esto tiene que salir adelante. Y así ha sido. Es una cosa de actitud, hay gente que es pesimista y que no puede sencillamente”.
Por Claudio Aguilera




Para conocer más

Encuentra en PLOP! Galería los libros El señor top (Faktoría K), ¿Quién ha visto las tijeras? (Kalandraka), Pero, Pero (Libros de la mora encantada) Huellas gigantes (Kalandraka) y Los mundos de Krahn (Lom Ediciones).
Actualmente la muestra El mundo ilustrado puede visitarse en CasaAmérica de Madrid. Un breve recorrido aquí.
Algunos de los libros de Fernando Krahn animados por la Krahnfactory. Aquí.
Entrevista realizada por la periodista Ángela Precht. Aquí
Un documental dedicado a la escritora María de la Luz Uribe. Aquí

lunes, 6 de abril de 2015

El ilustrador de la semana: Gabriel Pacheco, azul profundo


Como no hay un solo azul en el cielo o en el mar, no hay un solo azul en la obra del ilustrador mexicano Gabriel Pacheco. Está el azul vivo de un río, una fuente o una gotera en El hombre de agua (Kalandraka); el azul perfumado de sal, frío glaciar y aventura que inunda las páginas de Moby Dick (Hueders); el azul mineral y sagrado de 12 poemas de Federico García Lorca (Kalandraka); el azul que es nostalgia, olvido y reencuentro, en Arenas movedizas (FCE); el azul que tiñe de cielo los muros y los abre hacia el infinito en Taller de corazones (OQO); el azul que es soledad y fantasía en su adaptación de La Sirenita de Andersen o es sabiduría sigilosa en su pantera Bagheera para El libro de la selva (Sexto Piso).


Probablemente  ni siquiera se trate de un color, sino más bien de un personaje, un arlequín de cobalto (pensando en Picasso), una Venus eléctrica (evocando a Klein) que va saltando de libro y en libro con la libertad de una gota de lluvia, el ímpetu de una marea o la fuerza arrolladora de un lágrima. Incluso puede que se trate sencillamente de un estado de ánimo, que vibra, suave o intenso, silencioso o estridente, en sintonía con el texto y con las emociones del lector. “Una manera de adjetivar las cosas”, como dice el propio ilustrador en referencia a su personal manera de utilizar los colores.




Lo cierto es que el azul es el gran protagonista de la obra de Pacheco y está así para hablarnos en un idioma antiguo y poderoso, arrastrarnos en una corriente de sensaciones que apenas podemos describir con palabras.  Una fuerza tal vez secretamente emparentado con el Azul de nuestros antepasados mapuches, el color, en palabras del  poeta Elicura Chihuailaf, “de origen y destino”,  el “color que habita nuestro espíritu y nuestro corazón”.  

Por Claudio Aguilera

Para saber más
Sitio oficial de Gabriel Pacheco.  Aquí.
Una entrevista en profundidad a Gabriel Pacheco en Anormalmag. Aquí. 
Entrevista realizada por Fundación La Fuente durante la visita de Gabriel Pacheco a Chile invitado por PLOP! Galería. Aquí.
Una conversación con Javier Sobrino. Aquí.
Un cortometraje en honor a su libro El hombre de agua. Aquí. 


lunes, 16 de febrero de 2015

El ilustrador de la semana: Tomi Ungerer, más allá del bien y del mal


Han pasado más de cincuenta años desde que el ilustrador francés Tomi Ungerer (1931) publicó su libro Los tres bandidos. A pesar del tiempo, recorrer sus páginas sigue siendo una experiencia conmovedora. La fuerza del trazo sigue intacta. Los azules y negros que llenan las páginas no han dejado de vibrar. La simpleza minimalista de la composición redobla su impacto en medio de la estridencia visual de nuestros días.  Y, por supuesto, está la historia. Un relato que sin perder nada de su humor ni caer en sensiblerías, al fin y al cabo los protagonistas son tres feroces ladrones dispuestas a emboscar y desvalijar a sus víctimas, pone en cuestionamiento los prejuicios de una sociedad que con demasiada facilidad separa el bien del mal.


Conociendo un poco más de su historia tal vez no debe extrañar. Huérfano desde muy pequeño, vivió la Segunda Guerra Mundial y debió lidiar con una infancia marcada por su origen alsaciano, lo que lo llevó a ser siempre un extranjero en su propio país, un tema presente en su obra infantil. En Crictor (1958), por ejemplo, los habitantes de un pequeño pueblo francés descubrirán lo útil que puede ser tener una boa de mascota, mientras que en Adelaida (1959), un canguro alado demostrará que, al fin y al cabo, lo que todos buscamos en un poco de amor, y en Hombre Luna (1967), un visitante del espacio tendrá que aprender que la vida en la Tierra es bastante más ingrata de lo que parece desde lejos.
Esa intención de hablar del mundo que lo rodea, romper tabúes y provocar al lector no sólo quedó plasmada en los libros para niños. Irreverente, vanguardista y filántropo, Ungerer participó en decenas de campañas en contra de la guerra, la discriminación y la violencia,  colaboró con innumerables revistas con causticas viñetas de humor político y desprejuiciados dibujos eróticos, y se ha dedicado en el último tiempo a organizar campañas en beneficio de niños huérfanos y ex drogadictos. En definitiva, un ilustrador, al igual que sus personajes, único y entrañable.

Por Claudio Aguilera

Para saber más
- En PLOP! Galería encuentras los libros
-          Los tres bandidos (Kalandraka)
-          Adelaida (Kalandraka)
-          El hombre niebla (Lóguez)
- Página oficial de Tomi Ungerer. Aquí
- Perfil del autor realizado por Ana Tarambana, especialista en LIJ. Aquí
- Un completo documental sobre la vida y obra de Tomi Ungerer que recoge más de 40 horas de entrevistas. Aquí
- Gran parte de la obra de Tomi Ungerer se conserva en Estrasburgo, Francia, conservado por el Centro internacional de Ilustración. Aquí 
- Actualmente el Drawning Center de Nueva York presenta una retrospectiva consagrada al ilustrador. Aquí 

lunes, 2 de febrero de 2015

El ilustrador de la semana: Roberto Innocenti


Para el ilustrador Roberto Innocenti (Italia, 1940) el estilo es el peor enemigo de un creador, por eso se esfuerza en que cada uno de sus libros sea distinto al anterior y, sobre todo, para dejar que cada texto le susurre al oído cómo debe ser contado. Sin embargo, hay en sus obras factores comunes: su gusto por el detalle, un deleite por los planos cinematográficos y las referencias pictóricas, cierta atmósfera cargada de dramatismo y, lo más evidente, su capacidad de crear una ilusión de realidad que atrapa.




Pero más que dejarse llevar por el efectismo de la figuración, lo que hace un autor como Innocenti es usar la realidad para clavar en nuestras vidas los relatos que nos cuenta. Gracias a ese afán un cuento como Caperucita roja vuelve a ser una advertencia sobre los peligros de la vida, su Pinocho es una llamado ante la vulnerabilidad de la infancia, su Cenicienta una alegoría sobre la fugacidad de la belleza y su libro El último refugio, donde se reúnen diversos personajes literarios, una prueba de lo presente que está la imaginación en nuestra vida cotidiana.


Por otra parte, el autor también es capaz de revertir el camino en libros como La historia de Erika y Rosa Blanca, ambas inspiradas en el Holocausto nazi, o La casa, que da cuenta de un siglo de cambios en el paisaje y sociedad. En ellos Innocenti introduce ficción en la realidad para recordarnos que el dolor y la esperanza de los otros es también nuestro dolor y nuestra esperanza. O como el mismo dice “para alimentar las preguntas” de los lectores, ya sean niños o grandes.

Por Claudio Aguilera

Para conocer más

Web oficial del autor www.robertoinnocenti.com/


Libros disponibles en PLOP! Galería

La casa (Kalandraka)
La niña de rojo (Kalandraka)
Rosa Blanca (Loguéz Ediciones)
El último refugio (FCE)